Polarizado

Por Mariano Damián Montero

¿Es válido considerar a las sociedades como organismos vivos? Muchas veces escuchamos a políticos, candidatos a cargos electivos, referirse a la república como a un paciente: “este país necesita cirugía mayor sin anestesia”, se dijo por el sur; “sociedad enferma de corrupción” y otros, se oyeron en otras tierras.  Algunos califican de Cleptocracia a regímenes muy corruptos y afirman que la corrupción es el “cáncer” de una sociedad.  Del mismo modo, los científicos suelen utilizar expresiones propias de las sociedades: “colonia” de bacterias, “defensas” de los organismos a ellas, y muchas otras.  Sin embargo, mucho menos habituales son las analogías entre sociedades y enfermedades mentales.  

Yo tuve un profe de Historia en el secundario llamado Benedicto Silva. Le decíamos el “Míster”, porque también era director técnico de un equipo de fútbol del ascenso y así lo llamaban en aquel ámbito.  Y para más, era enfermero militar.  La cuestión es que el Míster nos enseñó la historia latinoamericana del siglo XX a través de metáforas médicas sobre países y trastornos mentales.  Pese a que también utilizaba metáforas futboleras, estas eran solamente aplicadas para el orden interno del aula: uno entraba en “offiside” si lo enganchaban copiándose y el Míster le sacaba la roja y era expulsado del aula, etc.  Pero para los contenidos de la materia de Historia, las metáforas eran estrictamente médicas.

Así, nos contó como muchos países del Cono Sur fueron víctimas de un raro caso de Alzheimer, desde 1973 hasta el presente, que incluso sigue dejando secuelas. Nos dijo que los casos más dramáticos fueron los de Chile y Uruguay.  De este último, nos afirmó que teniendo la posibilidad de curarse en dos ocasiones, en ambas prefirió seguir con el trastorno conocido también como del “País del Nomeacuerdo”.

Asimismo, Paraguay tuvo uno de los cuadros más largos de demencia, que duró desde 1954 hasta 1989, y que resultó en un Alzheimer agudo hasta hoy en día.  Por su parte, Argentina también sufrió demencia, pero solo durante siete años, aunque de una forma muy aguda, casi extrema. Más adelante sufrieron una psicosis, que duró toda la década del noventa, en la que los habitantes creyeron que un peso argentino valía lo mismo que un dólar estadounidense.

El Míster tomaba cada caso nacional y le asignaba un trastorno mental determinado. Así, nos enteramos de una masiva depresión que azotó al Brasil, nacida súbitamente en 1950, y extinguida en 1958; y de una gran paranoia en los Estados Unidos durante los cincuenta.

Pero de todos, el que más me llamó la atención fue el trastorno bipolar que, según el Míster, sufrió México entre 1964 y 1982, año más, año menos.  Parece que en las décadas del sesenta y setenta, México era reconocido por su tradición de asilo político para aquellos perseguidos por estados latinoamericanos enfermos.  Incluso hace mucho tiempo antes, recibió a españoles víctimas de una España demencial. Esta tradición era tan fuerte, que el país comenzó a verse afectado por la siguiente situación: la demencia se propagó del Cono Sur hasta Centroamérica y al norte también, llegando finalmente a México, pero al implantarse en un hábitat de hospitalidad hacia aquellos que eran perseguidos por la misma demencia, el estado mexicano entró en tensión y se generó un estallido interno que desembocó en una conducta bipolar por la cual el gobierno manifestaba cuadros de demencia contra su propia población, pero seguía recibiendo a los extranjeros que huían de otros regímenes dementes, con unas maneras y formas que ocultaban su cuadro demencial.

El Míster siempre subrayó que el trastorno bipolar del México de aquellos años, fue un caso único, sin antecedentes, y que nunca se volvió a repetir en estas tierras… ah!, y para graficarlo usaba otra metáfora, esta vez mundana. Él decía que aquel México era como un auto con los vidrios polarizados “viéndolo desde afuera, uno podía ver un cuadro hermoso, árboles y diversos paisajes reflejándose en él, pero por dentro podía contener escenas inenarrables”…

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s