Insania

Por Ricardo Ramos Reyes

Per aspera ad Astra

¡Todos estamos locos! Si, esa es la premisa y no hay argumento, razón o lógica que apunte lo contrario y mucho menos, que pueda refutar esa verdad. Si no fuera por el Estado y la sociedad, seríamos errantes con conductas más salvajes, casi animales.

¡Oh si, bendita locura! Como diría San Agustín no sé lo qué es, pero la reconocería al verlay es que yo reconozco en todos ustedes eso que les falta y que los obliga a ser ineptos, hábiles incompetentes que se conforman con aquello que les dictan. Miran en mí lo que podría ser su sociedad si no hubiera reglas y normas, y moral y ojos censuradores, me miran con asco y miedo, por ello quieren recluirme a mí y a todos los que no funcionamos como ustedes.

La historia lo dice, hicieron lugares de acogida para nosotros, juntándonos con leprosos y con rivales políticos, quitando a ellos su identidad y legándonos a nosotros una que no tiene que ver con lo que somos.

Me llaman loco, pero ¿no eres tú el que está carente de identidad? ¿No eres tú el que busca distinguirse de entre todos? ¿Acaso no es eso la locura?

Nadie quiere ser normal, por eso dicen sufrir de depresión o ansiedad, se atribuyen características que no tienen, inventándose avatares o tótems a los que quieren aspirar. Pero me ves a mí y te soy incómodo, me hueles y vomitas. ¡Ja, que risa! ¿No te das cuenta que es tu fluido negro el que quiere salir? Es esa piedra en tu cabeza la que no te deja en paz, es esa piedra que te dice “mátalos a todos”. Pero no lo haces -y no por falta de ganas-, solo no lo haces porque no sabes hacer nada sin hacer ruido. Todo quieres gritarlo, pregonarlo y que todo el mundo se entere que por ahí va un maldito asesino en potencia. Pero te da miedo la palabra asesino, bueno, no solo eso, te da miedo todo, la vida, la muerte, el sexo.

Y te dan tanto miedo que te refugias en su consumo: comes vida y muerte, y sexo a cada momento y en cada cosa que haces, buscas todo eso a cada instante y por eso te pones tu disfraz de persona normal y funcional, pero siempre estás huyendo de aquello que te da miedo.

¿Recuerdas que te dije que yo te daba asco y miedo? ¿Y que siempre buscas lo que te da miedo?

¡Vamos! Sigue huyendo, trata de escapar de este espejo que soy de ti. Esconde a diario tu locura y únete a la colectiva pues eso te ayudará a verme con desprecio, a insultarme, a separarme de tu rebaño, sigue corriendo libre, pero recuerda: cada paso que das, te acerca más a mí.

¡Oh locura, bella musa de la Clozapina, no te alejes, tu vista de mi no apartes, ven conmigo a todas partes y nunca solo me dejes!

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