Elenita: 90 años de una cabrita

Por Marco Altamirano

Un 19 de mayo de los tempranos años treinta, en tierras parisinas nació una mujer cuyo destino fue convertirse en una de las personalidades culturales más importantes de México: Elena Poniatowska Amor. Desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, con su dedicación periodística y talento literario ha relatado la vida de nuestro país. Hoy, con motivo de sus noventa aniversarios, recordamos su más reciente visita a la capital poblana.

El acontecimiento formó parte de los eventos de la trigésimo quinta Feria Nacional del Libro, en la que se presentó el jueves 7 de abril el libro Escritora Feminista, Periodista Nómade de la académica Diana Isabel Hernández Juárez, y contó con la presencia de la protagonista de la obra, la escritora y periodista, Elena Poniatowska.

La autora del conocido relato La noche de Tlatelolco arribó aproximadamente al mediodía. Inmediatamente resaltó la pulcritud de su apariencia, vestida completamente de blanco y con unos pendientes de perlas colgando de sus oídos llenos de historias; en su mano derecha tomaba el estuche de los lentes que utilizó para firmar decenas de libros cuando finalizó la presentación de la obra, que recopila su carrera literaria desde sus inicios. hace más de sesenta años, obra que sostenía con su mano izquierda y de la que más tarde Poniatowska se refirió, mientras llevaba la palma de su mano a su corazón, como un escrito que la llenó de emoción y gratitud.

Frente a un público de aproximadamente 300 asistentes que se dieron cita en el Salón Barroco dentro de las inmediaciones del Edificio Carolino, perteneciente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, doña Elena fue presentada: “Elenita, como le decimos de manera más que cariñosa”, fueron las palabras del Vicerrector de Extensión y Difusión de la Cultura de la BUAP, José Carlos Bernal, ante las cuales la periodista esbozó una cálida sonrisa que mantuvo durante los cincuenta minutos que duró el evento y las más de tres horas que convivió con sus entusiastas lectores.

Foto: Marco Altamirano

La introducción a la obra estuvo a cargo de la periodista Alicia Ramírez Olivares, quien desde su lugar, sentada al extremo izquierdo del presídium, retrató ampliamente la estructura del trabajo; posteriormente, la autora y también periodista, Diana Hernández Juárez, contó con mucha emotividad y al borde de las lágrimas, las vicisitudes por las que atravesó para terminar aquel homenaje a quien llamó “La gloria de la literatura hispanoamericana”.

Poniatowska se mantenía muy atenta. junto a ella, Diana Hernández se extendió para abrazar a la autora cuando se le quebró la voz tras platicar cómo el libro presentado está interconectado con su experiencia de haber estado al borde de la muerte a causa de la COVID-19.

En su intervención, Elenita, la única mexicana ganadora del premio Cervantes, dio muestra de su lúcida memoria (excepto cuando se trata de los nombres de los expresidentes, cuando trató de aludir a Luis Echeverría). Rememoró desde sus inicios como periodista en el periódico Excelsior en el año 1953, hasta fragmentos de su vida temprana cuando emigró a México junto con su madre a bordo del “Marqués de Comillas”, barco que zarpó desde España. Poniatowska, descendiente de la familia real polaca, expresó su cariño por nuestro país, al cual, abrazó con todas sus fuerzas cuando llegó.

“Les platico todo esto para que se lancen, hagan lo que quieran, enamórense; lo más importante en la vida es el libre albedrío y la libertad”, fue uno de los mensajes que la colaboradora del periódico La Jornada dirigió a los presentes en el Salón Barroco. Dicho evento también fue transmitido por la señal de televisión universitaria y proyectado en una gran pantalla instalada frente a la fuente del tercer patio del Edificio Carolino, donde se congregaron estudiantes, maestros, trabajadores y toda clase de público para celebrar la visita de la popular escritora a la máxima casa de estudios.

Más adelante, durante el periodo abierto a la firma de libros, Elena se dio el espacio de conversar con su público. A pregunta expresa de quien escribe estas líneas, acerca de su percepción sobre la prensa poblana, la ilustre periodista exclamó convencida: “Ustedes en Puebla tienen muy buenos diarios”. A su lacónica respuesta, le siguió el particular gesto lleno de esperanza que se dibuja en su rostro cada vez que se refiere al oficio que por décadas la ha acompañado a conocer las entrañas de México y a través del cual, Poniatowska se ha convertido en inspiración para varias generaciones de periodistas y escritores, tanto en México como en otras partes del mundo.

Foto: Marco Altamirano

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