El milagro que sucedió en septiembre

Por Danna Ximena Ibarra Olvera

Él es una coincidencia,

porque años atrás lo encontré

aún sin darme cuenta.

Su nombre lo escuché

dos años antes,

en otra persona

que me pareció muy amable.

Era increíble

que, con 15 años,

ya había señales de su llegada,

pues se me iba a presentar en el camino

de forma inesperada.

Sin querer,

ya lo estaba empezando a buscar,

un día escribí todo lo que debía tener

y unos meses después, ya no lo tenía que encontrar.

Porque él me había encontrado a mí

sin que yo lo hubiese pedido directamente,

porque gracias a él entendí,

que sin notarlo

lo había atraído estando un tanto inconsciente.

Es una bendita casualidad,

es alguien que desde el fondo de mi corazón he deseado tanto

que hasta me cuesta un poco que esto realmente este pasando.

Eternamente agradecida

por verlo en mi camino,

realmente estoy conmovida,

por haberme encontrado con el destino.

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