Literatura y cuerpo: interpretar y evidenciar la heteronormatividad

Al no existir una teoría del cuerpo desde la literatura, los especialistas en la materia han sugerido cruces entre la interpretación del cuerpo y cómo discursivamente se construye, para tratar de explicar y evidenciar mecanismos heteronormativos

Por: Román Esaú Ocotitla Huerta*

Cuando se plasma el cuerpo humano en la literatura, se piensa inmediatamente en la sexualidad y el erotismo como elementos casi necesarios para describir la interacción corpórea de los personajes y sus actos con la historia a contar. Sin embargo, el cuerpo, como una figura literaria que contextualiza discursos, debe ser cuestionado y evidenciado como un mecanismo que detalla las normas impuestas por la sociedad, una que mayormente se podría pensar como machista y heteropatriarcal.

Jorge Luis Gallegos Vargas, Doctor en Literatura Hispanoamericana y especialista en cuerpo y representaciones culturales de la BUAP, explicó a Óclesis que, para empezar, los estudios sobre el cuerpo parten de la Antropología y de las publicaciones del filósofo e historiador Michel Foulcalt, quien dejó al mundo obras trascendentales como Vigilar y castigar o la Historia de la sexualidad.

Hasta hace seis años—aclara Jorge Luis—, se empezó a trabajar en México la conjunción entre literatura y cuerpo, principalmente en la BUAP y en el Centro de Investigaciones y estudios de Género (CIEG) de la UNAM. En este sentido, ha resultado complicado y complejo pensar que se pueda incorporar en la vida cotidiana una perspectiva de género que se inserte en el plano de las letras, pues no estamos deconstruidos. “Ya lo mencionaba Foucault: vivimos en una cultura donde nos atraviesa un discurso biopolítico, de biopoder y que nos configura como sujetos”, explicó Jorge Luis.

Los discursos creados en la sociedad determinan quiénes somos y cómo podemos pensar el cuerpo

Es necesario pensar en el cuerpo y las letras en función de la sociedad y las prácticas discursivas que de esta emanen. Por ejemplo, la idea del género, del sexo, la identidad y la raza configuran los parámetros para determinar con quién nos relacionamos y cómo lo hacemos. Sin darnos cuenta adquirimos significados y los reproducimos en una expresión hegemónica, donde el poder —como un dominio o facultad para ejercer algo— está presente.

Para Iraís Rivera George, Doctora en Literatura Hispanoamericana y especialista en Género y Literatura de la BUAP, la interpretación del cuerpo en las letras se ha encontrado con detalles relevantes para sus lecturas:

“Culturalmente se nos dice cómo experimentarlo y cómo asumir la experiencia, que nunca será igual para todos y que nos llevará a un concepto que deja de lado la idea de identidad, para hablar de una subjetividad o, tal como Rosi Braidotti refiere, subjetividad nómada, cambiante a partir de los espacios que habitamos y el cuerpo no podría ser una excepción”.

Vivimos el cuerpo y a través del cuerpo

Iraís Rivera y Jorge Luis coinciden en que el cuerpo y su representación parte de los estereotipos, donde se idealiza el cuerpo deseado, el cuerpo idóneo, ya sea para reforzarlo o para rebatirlo.

De acuerdo con los especialistas en la materia, esto se puede comprobar por las constantes formas de sexualizar a las mujeres e incluso sus experiencias, pues aunque no lo parezca, la configuración del cuerpo determina la experiencia del personaje literario o cómo es asumido. El cuerpo trans, por ejemplo, se representa mayormente desde lo patriarcal y se visibiliza, pero generando un estereotipo que termina por uniformar la corporalidad del trans en el imaginario colectivo. 

Por ejemplo, en el realismo mexicano de finales del siglo XIX y principios del XX, se podían leer textos misóginos, donde las mujeres estaban supeditadas al poder y dominación del personaje masculino y terminaban reproduciendo discursos y acciones en este sentido. La raza mexicana y su estereotipo eran descritos como inferiores: cuerpos sucios y de desprestigio. Mientras que en la élite estos cuerpos eran descritos desde el ideal eurocéntrico: españolados, con ojos claros, ricos y con servidumbre morena o negra.

Jorge Luis comentó acerca de dos textos donde se puede observar estereotipos propios del imaginario del autor y de los discursos antes mencionados. El primero es Madre dolorosa de Carlos Fuentes, en el que se lee la sexualización del cuerpo de una niña a través de la madre y se transgrede los límites de la representación. El segundo, Cine Cosmos de Enrique Serna, cuenta la historia de un adulto mayor homosexual, que habla desde su decadencia; en este cuento, se permite la reflexión para hablar de la sexualidad en los ancianos.

Evidenciar la heteronormatividad de la literatura

Si bien los estudios literarios siguen explorando las consecuencias de la reproducción discursiva de estereotipos y de significaciones en torno a la sexualización del cuerpo, también existen esfuerzos desde la academia por visibilizar estas situaciones y evidenciar que, con una perspectiva de género y de entendimiento histórico-cultural, sí es posible abonar a discusiones y cuestionamientos cada vez más presentes, no solo en los estudios, sino en las acciones del día a día. 

Iraís Rivera mencionó a Óclesis que la teoría literaria ha permitido comprender fenómenos que ahondan en lo social y lo cultural, pues a pesar de que la literatura no es un reflejo fiel de la realidad, sí permite explorar las ideologías asumidas por el autor, que se determinan por un contexto socio-histórico y cultural. Aunque no existen como tal estudios que parten de conceptos concebidos en Latinoamérica, la labor académica ha sido encaminada a analizar, relacionar y cuestionar los discursos hegemónicos que atraviesan el cuerpo. No solo la literatura ha hecho posible esto, también la filosofía, antropología y los estudios de género que explican las formas en cómo los sistemas —social, económico y político— asimilan y regulan lo que sale del canon, de lo normal, de lo moral, de lo aceptado.


*El autor es egresado de Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación BUAP.  Es fotógrafo, reportero en Lado B, fundador y coordinador general del proyecto cultural Eloquium, editor en Óclesis, víctimas del artificio, colaborador en el Grupo de Investigación Narrativas para la Comunicación y en el Círculo de Lectura Yishé. Ha sido ponente en congresos y coloquios con temas relacionados con la comunicación, la sociedad, la cultura y arte; asimismo, ha publicado ensayos en revistas indexadas.

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