Braille: un lenguaje incluyente que refleja la cultura en México

Por Nadia Jaramillo Jaramillo

El presente trabajo tiene por objetivo el análisis básico de un lenguaje universal. En primer lugar, comprenderemos el origen y surgimiento del sistema de signos Braille; continuaremos revisando las características y su expansión por el mundo. Finalmente, concluiremos analizando el impacto que tiene el idioma Braille en la sociedad mexicana, en cómo se ha logrado integrar en nuestro país, las complicaciones que se han presentado a lo largo del tiempo y el estado incluyente en la actualidad.

Centrémonos a mediados del siglo XIX en Francia. De acuerdo con registros históricos, se sabe que fue el capitán del ejército Charles Barbier, quien propuso a la dirección de la primera escuela para ciegos de Francia que los estudiantes probaran un sistema de lectoescritura táctil; uno que él había concebido para que sus soldados intercambiaran mensajes durante las batallas. 

Este sistema se implementó en las aulas y fue así como llegó a las manos de Louis Braille, quien era alumno de dicha institución. Fue él quien sugirió algunas modificaciones que agilizaban el uso de las tabletas y además hacían más específico cada carácter. Es por eso que con el tiempo este método de comunicación fue conocido como escritura braille.

Su inventor de origen francés, Louis Braille (1809-1852) nació el 4 de enero de 1809. Cierto día del año 1812, en el pueblo francés de Coupvray, un niño jugaba en el taller de su padre. De repente cogió dos cuñas y salió corriendo con ellas, tropezó y cayó. En este accidente el niño Louis Braille perdió un ojo y no tardó en quedarse totalmente ciego. 

Con el paso del tiempo y vivencias educativas en la Institución Nacional de Jóvenes Ciegos, Louis fue nombrado profesor de dicha Institución.

Cierto día escuchó en la terraza de un café parisiense una historia que le apasionó: un capitán había ideado un sistema de puntos y trazos en relieve que permitían escribir en la oscuridad. Un mensaje transcrito de esta manera podría descifrarse al tacto sin necesidad de luz. Así fue como buscó al capitán Barbier, quien le reveló a Braille cómo —con la ayuda de un punzón— ejercía cierta presión sobre un papel grueso, hasta que en el anverso del mismo se pudieran notar unas pequeñas protuberancias. El sistema estaba basado en un sencillo código utilizado por el ejército. Braille trabajó sin descanso hasta que cinco años después apareció el primer libro impreso con su método y que llevaba su nombre. 

Como si fuera una ironía del destino, había tenido que usar un punzón igual al que lo había dejado ciego. La realización de su libro le había costado cinco años de arduo trabajo por la tuberculosis que sufría, misma que lo llevaría a la tumba a los 43 años, en 1852.

En 1878, países como Rusia, China, Japón y los de lengua árabe comenzaron a trabajar para hacer de este método un elemento accesible para la población ciega. Esto fue posible gracias a un decreto en el que se establecía al sistema braille como modelo universal para personas ciegas.

El lenguaje Braille

Se trata de un sistema que parte de seis puntos que se ubican y numeran de la siguiente forma:

1 4
2 5
3 6

Alfabeto Braille

La combinación de los seis puntos permite obtener 64 combinaciones diferentes, incluyendo la que no tiene ningún punto, que se utiliza como espacio en blanco para separar palabras, números, etc. La presencia o ausencia de puntos determina de qué letra se trata.

Numeración Braille

Los números se hacen con el prefijo formado por los puntos 3, 4, 5 y 6 antes de las diez primeras letras. De este modo se indica que es un número en vez de una letra.

X 4
X 5
X 6

Cómo se manifiesta la cultura mexicana en el Braille

Durante los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, en la ciudad de México se registró una continuidad excepcional en la que diversos sectores sociales valoraban y describían a las personas carentes del sentido de la vista. En realidad, muchas de las ideas y percepciones en torno a las personas ciegas durante el periodo mencionado se alimentaban de las tradiciones judeocristiana y grecolatina. En ambas, la pérdida de la vista estaba asociada a la culpabilidad; es decir, era considerada un terrible, pero justo castigo por los males cometidos. 

El censo de población de la república mexicana de 1921 estableció la presencia de 16 mil personas ciegas a nivel nacional. Durante su visita a México en 1822, Joel Poinsett, botánico y estadista estadounidense, señaló que “no hay ciudad en el mundo que tenga tantos ciegos afuera de las iglesias”.

En aquellos años las autoridades locales realizaron un recorrido de inspección por las iglesias ubicadas en el centro de la ciudad para determinar cuántas personas pedían limosna. Los resultados obtenidos revelaron que uno de cada cuatro mendigos estaba ciego y que en prácticamente todas las iglesias había por lo menos un invidente solicitando caridad.

La carencia de una educación adecuada y la falta de oportunidades laborales que inducían a la mendicidad eran factores importantes que determinaban en buena medida las condiciones de vida de las personas ciegas. Durante el transcurso de las primeras décadas del siglo XX, la imagen negativa de los ciegos se vio fortalecidas por las ideas eugenésicas. 

Con base en las teorías sobre la degeneración de la raza y a partir del primer congreso del niño mexicano en 1921, predominó “el papel del Estado y de las agencias filantrópicas” para asegurar que las características o los genes ‘indeseables’ no fuesen adquiridos, o si ya existían, fuesen reformados en la mayor medida que fuera posible.

Después de la fase armada de la Revolución mexicana, diversos médicos seguidores de las teorías de la eugenesia —entre los que se encontraba una parte importante de la intelectualidad del país— contemplaban con desprecio a las personas ciegas que recibían atención de la Beneficencia Pública.

A finales del siglo XIX, las ciencias médicas y la creciente especialización de la profesión médica hicieron posibles importantes innovaciones en los estudios abocados a determinar las causas de la ceguera y los tratamientos para enfrentarla, así como algunas medidas para prevenirla. 

Sin embargo, las innovaciones llegaban a un número muy limitado de personas. Una cosa eran los avances médicos y otra muy distinta que estos tuvieran impacto en la vida de la población.

En la actualidad, los poderes públicos se fijan con mayor atención en los mecanismos para prevenir el desarrollo de diversas enfermedades y en las medidas generales para combatirlas desde su aparición.

¿Cómo llegó el sistema Braille a México?

La Escuela Nacional para Ciegos en México se fundó el 20 de septiembre de 1870. La idea central era crear un espacio especial para que las personas invidentes pudieran desenvolverse en una realidad que no los contemplaba y, además, contar con personal capacitado que entendiera sus dificultades cotidianas y que los ayudara a desarrollar sus habilidades intelectuales y académicas.

Cuando Ignacio Trigueros se convirtió en gobernador de la actual Ciudad de México, lo primero que creó —por consejo del francés Eduardo Huet Merlo— fue la Escuela Municipal de Sordomudos en 1866. No obstante, cuando Benito Juárez llegó al poder, Trigueros fue juzgado como traidor y destituido de su cargo.

Tiempo después, Trigueros fue absuelto y pudo regresar al poder para continuar con su labor altruista. Como resultado, en 1870 fundó la Escuela Nacional para Ciegos. Trigueros tuvo que aprender a leer y escribir en sistema braille para después enseñarlo.

Actualmente, las puertas de la Escuela Nacional para Ciegos continúan abiertas y forma parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP). 

Ahí se enseña a que los estudiantes sean independientes, puedan conducirse con ayuda de un bastón, cocinar, aprender distintas artes e incluso se brinda la opción de estudiar los niveles de primaria, secundaria y de tomar carreras técnicas como masoterapia. Cabe señalar que, para la enseñanza, se emplean sistemas braille, ábaco y computacional.

Consideraciones finales

Entre las décadas finales del siglo XIX y las primeras del siglo pasado, fue persistente la asociación de ceguera con pobreza e ignorancia. Sin embargo, ambos conceptos no eran producto de la ceguera; más bien, la ceguera era resultado de esas condiciones.

Tanto las ciencias médicas como el Estado —a través de las instituciones creadas para atender las necesidades y los problemas de los ciegos, hospitales, la Escuela Nacional de Ciegos y la legislación— no consiguieron los resultados deseados.

El problema radicaba en las ideas preconcebidas respecto de las personas ciegas que se arraigaron en México. Incluso entre los médicos —representados como símbolos del modernismo— replicaban las representaciones heredadas por generaciones anteriores.

El contexto sociocultural de la época, donde la gente veía a las personas ciegas como seres inferiores, propició que las y los invidentes no recibieran la guía ni instrucciones necesarias para llevar una vida digna. Los prejuicios y señalamientos despectivos encajaron en aquellos tiempos.

En la actualidad, gracias al avance tecnológico y principalmente a la reconsideración de los derechos esenciales de las personas ciegas, se han facilitado las maneras de comprender y ayudar a estos grupos que por mucho tiempo han sido vulnerados.

Sin embargo, es importante recalcar que ese rechazo vivido siglos atrás aún afecta a la población ciega. Los prejuicios y el apartamiento de estas personas en las actividades sociales, culturales y económicas son tareas pendientes que los niveles de gobierno deben atender, aun cuando existan programas, estrategias y apoyos que se les brinda a estas personas.

En el camino por la inclusión de los grupos vulnerados, existen personas que continúan las labores de desarrollo y aprendizaje del braille como un sistema que fomenta el crecimiento personal y afectivo, con la idea de no permitir la crueldad con la que fueron tratadas estas personas en siglos pasados.


Referencias

Accesibilidad Universal.
http://periodico.laciudadaccesible.com/portada/opinion-la-ciudadaccesible/item/4605-la-historia-del-braille-un-alfabeto-accesible

C.J. (2018). “Educación especial y ciencias médicas frente a la ceguera en la ciudad de México, 1870–1928 ”. Históricas Digital, 340, 43–70.

Lenguaje Braille. (2020, 24 enero). Discapnet. https://www.discapnet.es/areastematicas/diseno-para-todos/accesibilidad-de-comunicacion/lenguaje-brailleBraille en español, alfabeto, números y sistema – Web. (2018). ONCE. https://www.once.es/servicios-sociales/braille

Torres, A. L. (2013, 18 octubre). La historia del Braille, un alfabeto accesible.

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