Verdad poética

Por Ana Paula Martínez

Frotar la arena guardada en los oídos del mar

Guayasamín cubierto por las perpetuas manos de su madre

Las nalgas macizas del gordo sonriente en bici

Un globo azul que alcanza al coloso torcido

La ceniza del volcán que flota en el agua del perro

Las rocas que se funden con la nieve

La creencia en los delfines que nos regala mi sobrino enterrado

Una flor de cemento plantada en la acera dormida

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