Sor Monika, un plano erótico-fantástico en E.T.A. Hoffmann

Por: Francisco Hernández Echeverría*


Durante mucho tiempo la licenciosa novelita Sor Monika circuló anónimamente como una verdadera bala perdida en los salones literarios de Occidente, despertando la curiosidad de eruditos y estudiosos alrededor de su autoría durante largo tiempo, pero sin tener nada claro al respecto. El texto volvió a ver la luz en 1910 con 800 ejemplares publicados en Viena y con un prefacio en el que Gustav Gugitz señalaba por primera vez a E.T.A. Hoffmann1 como su autor.

Esta atribución desencadenó reacciones de escándalo, desatando una tremenda guerra literaria por parte de los especialistas de Hoffmann, que siempre había sido conocido por “el decoro de sus costumbres”, máxime en su actividad de magistrado. Pero, a estos estudiosos se le había olvidado la ambivalencia que experimento y reconoció el mismo Hoffmann durante su vida; por lo que el rastreo de pistas para sustentar la paternidad del breve libro comenzó con el descubrimiento de otros escritos licenciosos vinculados a Hoffmann, el cotejo de las constantes referencias a las citas, el estilo y la forma como se describe a los personajes, también el análisis lingüístico fue importante y finalmente diversos testimonios sobre la existencia del manuscrito original publicado en Posen en 1815 concluyeron que esta obra irremisiblemente había salido de la pluma del escritor y compositor prusiano, certeza que hasta el día de hoy es vigente, pese a que otro círculo de especialistas en el tema, también hasta en la actualidad, asegura que nunca fue escrito por Hoffmann, o que más bien debe de hablarse de que es un “posible autor”. 

La historia se desarrolla en un convento, donde la joven y hermosa Sor Monika decide contar a sus hermanas las vivencias sexuales más dispares que le hicieron despreciar los “falsos placeres” de este mundo, llevándola a refugiarse en el remanso que proporciona el claustro. Aquellos libidinosos hechos serán escuchados con mucha atención por aquel grupo de mujeres que han decidido tomar el camino de la castidad como forma de vida.

Como si se tratara de una mística de Eros, Sor Monika, les platicará “con pelos y señales” las atormentadas historias aderezadas de múltiples penetraciones, nalgadas y azotes, además de que en la mayoría de los relatos todas las prácticas prohibidas se llevaran a cabo con abadesas y monjas mayores que ella, realizando un auténtico mapeo del cuerpo femenino hecho con la yema de los dedos que describe el potencial del clítoris. Asombradas por lo que narra la monja, las puras y vírgenes hermanas experimentan con irrefrenable, pero pasiva fascinación, lo que les es negado.

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 1.Cuando incursionamos por cualquier historia de la Literatura Universal, hay un nombre que siempre aparece en primera fila dentro del conjunto de autores alemanes: Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822), mejor conocido por el breve sobrenombre de E.T.A. Hoffmann. Jurista, compositor y autor de numerosos cuentos y novelas, cuya textura literaria, aunque simple, manifiesta situaciones espeluznantes muy complicadas, le han colocado como el más moderno y perturbador entre los escritores del romanticismo alemán.

Sor Monika es una novela exquisita por el estilo vivaz de su escritura, capaz de atrapar al lector de inmediato —como es costumbre en la obra hoffmaniana—, por la frescura de las descripciones, que al contrario de las novelas actuales del género erótico, evita las exageraciones, tal como lo podemos ver en el siguiente párrafo:

¡Qué visión tan cautivadora! Las magníficas formas de los virginales miembros todavía no profanados enrojecieron al recibir el resplandor purpúreo que a través de las cortinas emanaba el astro diurno que detesta los velos; únicamente su virgíneo rostro iluminado directamente por el sol a través del espejo flameante mantuvo su color de azucena, mientras su tía le abría sus suaves muslos y observaba atentamente las maravillas secretas de la traviesa naturaleza (Hoffmann, 2004).

Y no despreciemos el agudo humor que rodea las prácticas eróticas:

– ¡Por Dios! —prosiguió Aurelie—. Ha sido el atractivo Romuald, nuestro canónigo, el que en la última mascarada recibió tus fervorosos aplausos.

– ¿Este?

– ¡Este! Iba con la ropa de coro y sin pantalones. Toda la atractiva y musculosa parte inferior de su cuerpo descansaba sobre mis desnudas caderas; su enfurecido miembro quería abrirse paso, como el rayo por los aires, hacia mi interior, pero… ¡en vano! Yo apretaba los muslos tan fuerte y enérgicamente, que él ni siquiera podía librarse del hechizo que había despertado su apetito hasta enfurecerle.

“Mademoiselle, Mademoiselle!”, gemía el enfurecido. “¡Anselm, tráeme un puñal! ¡Clávalo en el pecho de esta condenada!”.

“¡Magdalena! ¡Magdalena!”, gritaba yo. “¡Mira lo que puede hacer una mujer!”.

“¡Por todos los diablos!”, gritó entonces Romuald, y yo seguía apretando cada vez más, “¡déjame, puta sin igual! ¡Tú ganas!” (Hoffmann, 2004).

Hablando de los personajes, curiosamente, el de Sor Monika que es el central, es muy hoffmanniano, es decir, es un personaje que no escapa de ese manejo de la doble personalidad, de la dualidad vital como forma de transgresión (Doppelgänger)2, pues, pese a que la profesa es una indefensa víctima de oscuros y anónimos rituales morbosos, opresivos y de tortura, al mismo tiempo logra asociar su dolor al de las interminables tribulaciones que sufrieron los santos y mártires (descritos por lo general como “muy mozos” y “muy puros”) por parte de sus inhumanos perseguidores.

Así, al dar prueba su conciencia y su cuerpo de imperturbable estoicismo y alojamiento a placeres tan despreciables, como si fuera una víctima predestinada, eso la reviste de un perfil de fría sacerdotisa de Eros que celebra con plausible entusiasmo tan pervertidos rituales. De ahí que, desde esta perspectiva de aceptado sadomasoquismo, la misma Monika (símil a la Justine del marqués de Sade) se compare con una mártir: la mártir de un placer perverso, cuyo sacrificado conocimiento derramará un impacto benéfico en el aprendizaje de sus hermanas de voto, convirtiéndose en la más santa de todas las monjas del convento (Hernández Echeverría, 2016).

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 2.Tal vez esta característica sea uno de los puntos más importantes que consideraron los especialistas para otorgarle la paternidad del texto a Hoffmann.

Aunque criticables desde el punto de vista de la moral, los demás personajes son descritos de manera simpática y atractiva, incluyendo a los cuatro estudiantes violadores de la pobre Louise hacia al final de libro. Según los críticos, esta es la gran diferencia de Hoffmann con respecto al marqués de Sade, ya que en el primero todo es divertido, puntualizado con humor, mientras que en el Divino Marqués son comunes las escenas terribles.

Igualmente, los aspectos filosóficos que empapan partes de la narración es una imitación de las novelas libertinas del siglo XVIII, que no escatimaron en hacer excesivo uso de ellos, lo que hace más disfrutable la lectura por las innumerables referencias y citas cultas que van desde la mitología, la cultura clásica y los últimos descubrimientos científicos hasta personajes y hechos históricos más o menos contemporáneos del autor (Reim, 2013):

Los padres se colocaron luego ante el prior, que estaba muy ocupado con su escapulario, con el rostro hacia nosotras, cantando al unísono y realmente muy bien, mientras levantaban sus hábitos, un pasaje del “Officium defunctorum benedictale”: “Pelle meae —consumptis carnibus ad— haesit os meum”. Entonces despertó la penitente debajo de su corrector —como pude ver de reojo— y sus nalgas se elevaban tan majestuosamente bajo aquel himno carnal, que de perfil parecían el gordo Júpiter entre sus satélites. (Hoffmann, 2004).

Considerando la época histórica, Sor Monika fue un libro absolutamente vanguardista por tres razones: 1) Por destacar prácticas sexuales de avanzada índole; 2) Por ser probablemente la primera novela erótica que tuvo monjas como protagonistas. Las mujeres místicas comúnmente han sido consideradas el prototipo del erotismo, véase actualmente las páginas porno y las más solicitadas son las que tienen como protagonistas a las monjas. Y es que a la sociedad patriarcal le ha sido muy difícil asimilar la revolución sexual de las monjas, tal vez porque el monaquismo femenino fue la primera gran revolución feminista jamás hecha. Elegir no ser objeto sexual, madre o ama de casa, sino mente y alma, fue la primera gran oportunidad que las mujeres crearon para sí mismas, afirman algunos autores. Por ello, en el imaginario colectivo, la monja pecadora, la monja erotizada, se ha convertido en el fetiche de las fantasías eróticas masculinas, por el juego erótico que provoca tocar lo intocable, trasgredir la mojigatería, encender lo que no se debe encender porque así se eligió y 3) Si nos remitimos al título completo de la obra, “Documento filantropínico-filantrópico-físico-psico-erótico del Convento Secular de X. en S.”, se nota una fuerte influencia de Voltaire y de Sade en las reflexiones personales de Hoffman, un fuerte contenido crítico de las costumbres y el ambiente cultural romántico alemán que pretendía socavar y secularizar la estructura religiosa de la época.

Así y todo, sabemos que Hoffmann fue un autor que dedicó sus esfuerzos literarios al cultivo de lo sobrenatural y lo fantástico. “Pero podemos decir en realidad que hay casi nada de ese taumatúrgico misterioso en Sor Monika, bien que lo fantástico, bajo un tono de juguetona felicidad, se recrea en las confidencias que hace la monja, pues derivado del fruto de una fantasía desbordante tan deliciosamente provocativa hace gala de su fogosa imaginación por el amor (Hernández Echeverría, 2017), como lo podemos apreciar a continuación:

Los desnudos encantos posteriores de mi madre, la belleza y pureza de ciertas partes y las prendas de vestir esparcidas aplacaron el odio del coronel, convirtiéndolo en un amor tan tierno y sincero por este desamparo femenino, que le sacrificó sus anteriores principios, de odiar a todo el sexo femenino y al representante de este sexo que estaba ante él, y también su libertad.
[…] Los hermanos estaban en el Elíseo, besaban, apretujaban, acariciaban, nos daban palmaditas en el trasero, y todo de una forma tan gentil y agradable, que realmente todas estas manifestaciones amorosas nos impresionaron y ganaron la confianza de nuestros corazones (Hoffmann, 2004).

Para André Pieyre de Mandiargues (1984), en la narrativa de Sor Monika se nota que ella vive también impregnada de un imaginativo ensueño que se entrelaza con el trepidante ritmo los tiempos modernos:

Comme les textes les plus inspirés du très grand Nerval, comme les récits les plus obscurément illuminés d’Hoffmann, Sœur Monika baigne dans un onirisme continuel, qui tout en appartenant bien sûr au romantisme allemand rattache ce livre à l’esprit moderne autant ou plus que maints chefs-d’œuvre de la même époque. Vertigineux est le temps de tel roman rose, suite de courts moments de phosphore où s’éclairent une belle bouche entr’ouverte, de beaux seins mis à l’air, un beau ventre lisse, une belle croupe prête à recevoir les verges, de belles cuisses écartées, si prestement et avec tant de changements de mains et de poses que l’attention s’y perd et que de réaliste il n’y a strictement plus rien3.

Hay especialistas que han juzgado Sor Monika como una obra conmovedora al principio, que efectivamente atrapa al lector por su efecto transgresor, para después tornarse pesadamente tediosa y monótona, además de considerar que cae en una serie de actos eróticos, en su mayoría lésbicos, que se repiten constantemente al grado de conducir al aburrimiento y al desvío del eje de la historia. Sin embargo, con el paso del tiempo, Sor Monika ha llegado a considerarse un gran libro clásico tanto del romanticismo alemán, como de la literatura erótica en general, y de manera más específica, una novela erótico-fantástica o erótico-transgresora, dependiendo del enfoque que se le quiera dar. En definitiva, Sor Monika “è un classico imprescindibile sia per chi vuole concedersi una lettura storica ma, soprattutto, per chi vuole scoprire l’ignoto regno sotto il monte di Venere di una mistica ottocentesca che aveva fatto della sua vagina il suo Tempio e del Piacere una liturgia perpetua” (Innaurato, 2019)4.

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3.Como los textos más inspirados del gran Nerval, como los relatos más oscuramente iluminados de Hoffmann, Sor Monika se sumerge en un continuo onirismo que, aún perteneciendo por supuesto al Romanticismo alemán, relaciona el libro al espíritu moderno igual o más que muchas obras maestras de la misma época. Vertiginoso es el tiempo de las novelas rosas, secuencia de cortos momentos de incandescencia en los que se ilumina una hermosa boca entreabierta, hermosos pechos desnudos, un hermoso vientre liso, una hermosa grupa a punto de recibir las vergas, hermosos muslos separados, tan rápidamente y con tantos cambios de manos y de poses que la atención se diluye y que de realista no queda estrictamente nada (Traducción de Jordi Jané (en Hoffmann, 2004).


Referencias bibliográficas:

REIM, Ricardo (2013): “Introduzione”, en Suor Monika. Il romanzo proibito, E.T.A. Hoffmann. Roma: Newton Compton Editori.

HERNÁNDEZ ECHEVERRÍA, Francisco (2016): “Los elixires del diablo: vida y obra maldita de E.T.A. Hoffmann”. Conferencia organizada por La Casa Embrujada de Puebla durante el Tanz der Vampyr. 23 de Septiembre. Puebla, Pue., México.

HERNÁNDEZ ECHEVERRÍA, Francisco (2017): “El horror en Hoffmann”. Conferencia organizada por la Universidad Metropolitana de Puebla, durante la Semana Cultural de Bachillerato. Auditorio, 23 de junio, Puebla, México.

HOFFMANN, E.T.A. (2004): Sor Monika. España: Tusquets Editores (Trad. de Jordi Jané).

DE MANDIARGUES, André Pieyre (1984): “Un eros misterioso”, en E.T.A. Hoffmannn, Sor Monika, 2004, pp. 11-19. España: Tusquets Editores.

INNAURATO, Oscar Alfonso (2019): “Suor Monika di E.T.A. Hoffmann. Il “classico” scelto da voi #bllibri”, en BL Magazine (Italia), 27 de Julio. Recuperado el 17 de Octubre de 2019, desde: https://www.blmagazine.it/suor-monika-di-e-t-a-hoffmann-il-classico-scelto-da-voi-bllibri/


*El autor es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Cuauhtémoc y maestro en Educación Superior por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, con experiencia laboral en instituciones gubernamentales como enlace interinstitucional; se ha desempeñado como docente a nivel medio superior y superior en diversas instituciones educativas en la Ciudad de Puebla. Ha sido antologado en libros de poesía, y como ensayista con temáticas de educación, literatura y filosofía en editoriales independientes. Textos suyos se encuentran también en publicaciones periódicas impresas y electrónicas como UnivercienciaMomentoCalmécacRevista de la Universidad del Valle de PueblaRelieves y Revista Mexicana de Vampirismo.


4. Es un clásico imprescindible, tanto para aquellos que desean darse el gusto de una lectura histórica como, principalmente, para esos que quieren descubrir el reino desconocido que hay bajo el monte de Venus de una mística decimonónica que había hecho de su vagina su Templo y del Placer una liturgia perpetua (Traducción nuestra).

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