Por Andrea Pereira (Uruguay)
Hubo una vez un vikingo, con ojos azul de mar,
celestes pupilas que arden en todo su esplendor,
Su voz me llenó de heridas y nunca cicatrizó,
recorrí miles de mares rocas verdes café y sol
un día me buscó para lastimarme con su voz de hiedra y cal
y corrí pero era tarde la cicatriz aquí está.
Sus graves y hondos gemidos y su piel de agua de mar,
vino como si pensara que yo no tengo memoria
que no existe la historia e iba a dejarme matar.
Hubo una vez un vikingo, con palabras de plata salada
que me negaba su amor, y al mismo tiempo me lo daba.
Su barba clara y tupida era un monte de mentiras
y el azul de su mirada azul helado y macabro
que mi alma devoraba y a mis huesos los partía.
Había fe en sus pasos por esas tierras andaba
y aunque lejos de mis montes igual sus dudas me penetraban,
solo de verlo , nada más verlo siento una lágrima incrustada
una helada y profunda, una dolorosa que cual daga
en medio de mi pecho me rompe, me deja sin palabras.
Y lo ignoro y no lo pienso y lo evito y no lo recuerdos
y me río, y me duermo y con miles de hombres inmensos
me envuelvo y no lo siento.
Hombres de piedras verdes café y sol, manos claras y de arena
otras oscuras de hiedra y me siento lejos y a salvo
pero es un salvo efímero, uno falso
Hubo una vez un vikingo, con espigas en el pelo
con dorada barba tupida con vidrios en sus espejos
y quiero decir que hubo para negarme en silencio
que el llanto que aguanto es por que no hubo ni habrá sino hay
y una vez hace tiempo de todos modos lo siento
aunque logro aislarme en silencio, aunque me recuerde entre nieblas,
y no sienta lo que pesa esta lágrima que habita
desde que hubo y que hay un vikingo que es maldito
que su voz se me ha escrito y corro y me escondo lejos,
pero ya está aquí adentro aunque no esté enterado
aunque intente enterrarlo, y no me puedo escapar
Corrí hacia manos felices, hacia pieles y entre grises
y el almanaque me muestra horas y horas sin haberlo visto más
pero lo veo, en este marzo siniestro
lo veo lejos, muy lejos no me ve, no se entera
no había, siento que no había sino que un vikingo
siempre con sus espigas de dagay su azul en la mirada
siempre dentro de mi habrá.
