Poema de asedio

Por Camilo Mariño
Cuba

Soy un soldado en la almena apuntando.

Suelto la flecha y hago sangrar a un dios que no es el mío

En la garganta del atacante.

Abajo su vanguardia avanza degollando

Rajando el hierro con hierro en la primera línea de defensa.

A mi derecha las estrellas se reflejan en el aceite

Hierven también en la gran caldera.

El burbujeo y los alaridos que escapan bajo la muralla 

Se hacen el único himno de esta noche.

Viene trepando la sombra de tres yelmos

En sus cuerpos se oscurece la sangre de mi gente

La traen también en la hoja, como quien viene a devolverla.

A la voz de mando levanto la caldera

Para negar la ofrenda en la punta de la espada 

Para lavar el rojo salpicado en sus blasones 

Para llenarlos de estrellas. 

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