Condena

Por Lediher David Armas Sánchez Un año después de haber sido encerrado en aquella celda cubierta de musgo y desprovista de ventanas, aprendió a comunicarse con la soledad. Sus días resultaron extensos. La oscuridad fue la única compañía que se le permitió. Calculaba el tiempo por la temperatura que alcanzaban las paredes, solo así diferenciaba el día de la noche. Los carceleros eran humillantes, de … Continúa leyendo Condena